Sí, yo tuve un castillo de Exin. Robado, todo hay que decirlo, pero era mío. Bueno, mío y de mi hermano pequeño.
El caso es que junto con el castillo, conseguimos el fantasma. Sí. Teníamos un fantasma para nuestro castillo.
Recuerdo, que una vez conseguimos montar el puto castillo, harto complicado si tenemos en cuenta que robamos las piezas pero no el plano y que aún éramos críos prepúberes. En fin. Lo conseguimos. Teníamos un castillo con almenas, una puerta grandota, sus tejados puntiagudos y creo recordar que tenía hasta una bandera y todo. Y el fantasma.

Pues bien, el coñazo fue hacer que nuestro fantasma recorriera el castillo ululando. Porque ¿qué clase de fantasma tendríamos si no fuera capaz de pasearse por el castillo ululando y aterrando a cualquiera que andara por allí? Pues la verdad era que se convertía en un coñazo. Tenías que desmontar el tejado y meter nuestras diminutas manos por el techo, ventanas y puertas, para conseguir que el jodido fantasma fuera del ala norte a la sur sin salir al patio. Porque en el patio, amigos, un fantasma luce poquísimo.
Pues bien, después de despellejarnos las manos en todas las piezas del castillo se me ocurrío LA IDEA. ¿Por qué en vez de mover el fantasma no movemos el castillo?
Voilá! ¡Moviendo el castillo nuestro fantasma se quedaba quieto pero viajaba felizmente de un lado para otro llegando a rincones que jamás había visto! Ahora sí teníamos un fantasma aterrador y feliz.
Nuestro fantasma podía asustar a soldaditos, clicks y hasta chinitos de la suerte que salían despavoridos, se subían el el primer coche que encontraban en el patio y salían huyendo en direccíon al "Fuerte Randall" de Playmovil, mucho más acojedor
Creo que aquél día, mi cerebro decidió que quería ser ingeniero. Me encantó ser capaz de hacer cosas ingeniosas que tienen un valor poco más que curioso. Sí. Quería ser ingeniero.
Mi hermano, se divertía igual pero no estaba todo el día pensando tonterías. Creo que es mucho más feliz. Todo sea dicho.