jueves, noviembre 22, 2007

Hasta siempre

Siempre atronador



6 comentarios:

kancerbero dijo...

Me he visto obligado a actualizar el blog, para que le recordemos una vez más. Una grandísima pérdida de la que no sé si somos conscientes en estos días en el que los "actores" plastificados de "Al salir de clase" quieren hacernos creer que lo suyo es arte. Descansa. Te lo mereces, cabrón.

Anónimo dijo...

Pues sí, hay que ver a la pataki en las reposiciones de al salir de clase, jamona, con nariz de gancho y ahora,..cuesta reconocerla. También cuesta ver a mariano alameda de neurocirujano, jaja, eso es que cuando lo he visto me he reido 5 minutos seguidos.

Fernán Gómez era de carne y hueso. Al parecer era tímido, gran amigo y gran conversador. Ademas de buen actor, escritor y director.
Por eso me dolió ver entrevistas en la calle que decían buf, ya se ha muerto ese maleducado. Eso no debían ni emitirlo. la anécdota del "a la mierda" sólo conocemos la mitad. pero el circo televisivo explota esa mitad y la repite sin parar. No sé la historia, pero al parecer el imbécil de la chaqueta naranja le molestó previamente no sé en que forma para que firmara con no se qué pluma y a Fernán Gómez le temblaban las manos. Aunque no hubiera sido así, y no hubiera excusas, reivindico el derecho de mandar a los lerdos que te molesten a la mierda, sobre todo si tienes ya cierta edad. Me encantó cuando le dijo: yo no necesito su admiración. ¿Para que quiere uno la admiración de un imbécil? Luego, Fernán Gómez explotó ese papel para que no le molestaran mas imbéciles, que hay muchos. Me fascina también esa estupidez de la gente de considerarnos a todos iguales. No, no lo somos. Algunos son mejores que otros y Fernán Gómez era mejor que yo, intelectualmente, seguro, y como persona, probablemente. por eso no me atrevería nunca a molestarlo.

Y el mejor detalle, que haya querido que lo envuelvan muerto con la bandera republicana sobre su cuerpo. Y sobre el ataúd, la española. Y vino para todos. Cada uno que muera como mas le guste. Genio y figura.

Anónimo dijo...

Ah, que soy la nueva anónima, la de mario, la que te dedica esto sobre Fernán Gómez. Se me olvidó alabar la sinceridad de Fernán Gómez, siempre en sus declaraciones y en sus escritos, la verdad, o al menos, la suya. Para mí es maravilloso en estos días de tanta pose. Saludos, seguiré por tu isla. me gustó: de nadie para nadie. Fantástico..

kancerbero dijo...

Fernan-Gómez era muy capaz de ponerse a gritar en la pantalla y dejarte sin aliento repantingado en el sofá tembloroso. Era capaz de traspasar la cámara con su mirada, con ese brillo suyo y creértelo absolutamente todo. Ni rastro de esas miradas lánguidas a un punto indeterminado que no dicen absolutamente nada. Ni punto de comparación. No sé, simplemente otra escuela. Un narrador universal, el último Homero como comentaba hoy con alguien café mediante.

No sé cuántos actores tenemos así, pero seguramente podríamos contarlos con los dedos de una mano extirpando previamente un par de ellos.

Y con respecto a su mala educación... Simples anécdotas que gustan de llenar nuestros minutos televisivos. No me gustaría que me lo hiciera a mí, pero estoy convencido de que yo jamás lo habría empujado a ese extremo. Me pareció genial su reacción.

Gracias.

Anónimo dijo...

Soy yo, la anónima otra vez, solo para corregir una información falsa que escuché, como no, en televisión. Mas valdría ni encenderla, la verdad. Sobre el féretro de Fernán-Gómez se hallaba la bandera anarquista, no la española. un hombre consecuente. y mientras sonaban tangos. Un bravo por ese actor que traspasaba pantallas como tú tan bien cuentas.

Ligeia dijo...

Me parece un dato muy curioso que no quiso nunca actuar en teatro porque decía que no le gustaba que le estuviesen observando mientras trabajaba.