lunes, julio 10, 2006

Días de fútbol

Este fin de semana ha dado bastante de sí. Entre las muchas cosas que me han pasado hay una que me ha hecho muy feliz.

He jugado mi primer partido de fútbol otra vez.

Desde que me rompí la rodilla hace poco más de un año lo he tenido que ver desde la barrera. Y me jodía.
Toda mi infancia-adolescencia pegándole patadas a una pelota hace que no puedas despegarte de eso nunca.
El caso es que el fútbol pasó a un segundo plano ya hace tiempo, resumiéndose en alguna pachanga ocasional, algún campeonatillo local y poco más.
Pero no poder jugar... No poder hacerlo era lo que me obsesionaba. Me odiaba a mi mismo, a mi estupidez, a mi mala suerte y creía (realmente lo creía) que no podría volver a hacerle un pase a ningún compañero.
Y el sábado decidí que o lo hacía o me resignaba para siempre.

Y lo hice.

Volvía a mi posición. Ahí en el centro del campo (bueno, descampao) sacando la pelota y buscando el pase al pie. Mirando de reojo a los de mi color (los sin camiseta) y ponerles la pelota delante para que sólo tuvieran que correr.

Era genial, corría, me daban patadas, codazos, aguantaba las envestidas con mi espalda y cambiaba el juego una y otra vez.

Exceptuando un par de años de delantero y otro de portero, yo siempre he jugado en la posición que le gustaba a Guardiola y no pocas veces me compararon con él. No exageremos pero me gustaba esa forma de jugar al fútbol. Con inteligencia, con vista, con malicia.
La verdad es que apenas corrí, y mi juego era como el que debía hacer Zidane con 3 años, pero coño ¿sabéis el peso que me he quitado de encima con esto?
No imagináis lo feliz que me despertaba porque soñaba que podía correr. Y lo jodido que me sentía cuando al poner la pierna en el suelo para levantarme de la cama me dolía por primera vez en ese día.

No. No estoy curado, pero coño, mi vida ha dejado de ser un poco menos mala.

Y las agujetas... Dios, cómo echaba de menos las agujetas...

1 comentario:

issis dijo...

yo jugué otra vez antes de ayer después de 2 años y no sabía que iba a tener tantas agujetas hasta en la espalda y hombros...
entiendo lo dices