viernes, diciembre 29, 2006

See you



Viernes. El último viernes del año.
Esto merece una pequeña aportación de vuestro kancerbero, que por una noche abrirá las puertas del infierno toda la noche. Barra libre señores. Vigilen sus cosas y beban sin moderación alguna.

Y poniendo un poco más de mi parte, les concederé un deseo. Haré todo lo que esté en mi mano (quien dice mano, dice brazo, cabeza o lengua) para hacerlo realidad. Díganlo en voz baja o escríbanlo aquí mismo.

Por cierto, hay viejas leyendas que cuentan que si mueves el culo a ritmo sesentero, es más probable que tus deseos se hagan realidad.

¿A que esperáis, perras?



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viernes, diciembre 22, 2006

Vistas a la ciudad (2)

Viene de aquí

Se acercó a la cocina mientras Nico correteaba intentando dar caza a los cordones de aquellas viejas Converse que se resistía a tirar. Abrió la nevera y contemplando aquella desolación blanca y fría esbozó una sonrisa. En un rincón, escondidos tras un bote de tomate frito abierto y triste, asomaban un par de trozos de embutido. Nico, que aún intentaba dejar sin aire a uno de aquellos cordones atrapado entre sus patas y sus afilados dientes, dejó lo que tenía entre manos, miró aquello que salía de la nevera y movió la cola dos veces.
Mientras aquel cachorro de gato daba rienda suelta a sus instintos y devoraba aquella magnífica pieza de caza mayor, él se dirigió al balcón dispuesto a recogerlo todo. Se sentía algo mejor y acababa de decidir que saldría a la calle y que haría aquello que hacía tanto tiempo que no hacía por puro placer: Caminar. Así que cogió su jersey negro preferido, sus llaves, se despidió de Nico que ahora pataleaba panza arriba enredado en la madeja de lana y salió.
Se detuvo un momento en el portal mirando al exterior, tomó aire y empezó a caminar en dirección a La Rambla. Siempre fue un lugar en el que caminar era sobretodo un ejercicio mental.
Paseando entre trinos de colores lejanos, estatuas humanas de intemporales formas y extrangeros despistados, uno puede dejar fluir sus pensamientos sin que apenas le rocen. Como si fueran de otro. Mientras caminaba, atrapaba una de aquellas fugaces imágenes que brotaban sin cesar de su mente y la hilvanaba con una nueva que le llegaba sin avisar.
Es increíble cómo se hace todo tan complicado de un día al siguiente. Como la vida toma su curso sin que uno mismo pueda hacer nada. Apenas asirse a ella para no salir despedido. Y en ocasiones, ni tan sólo eso. Muchas son las veces en las que de repente nos encontramos en un apeadero extraño esperando con cara de susto, el paso del próximo tren. Ahora mismo se sentía perdido, sin demasiada capacidad de decisión. Acodado frente una horrible hoja en blanco sobre la que debía escribir. Escribirse.
Algunas palomas grises correteaban delante suyo huyendo sin huir mientras él buscaba dentro de sí una manera de salir de todo aquello con algo de cordura en su haber.
Mientras observaba de cerca un conejo (o cobaya o chinchilla - nunca supo diferenciarlos) que lo miraba asustado desde el fondo de su pequeña jaula en uno de los característicos puestos de mascotas de la céntrica calle y que le recordaba graciosamente a Nico por la gran mancha negra que le recubría de igual forma la enorme oreja mustia, pensaba que aún le quedaba algo de dinero ahorrado, que aún recibiría durante algunos meses el subsidio de desempleo y que quizá este era el mejor momento para hacer algo nuevo.
Guió sus pasos hacia alguna de las callejuelas que desembocan en en La Rambla desde el barrio del Raval buscando algo de la oscuridad que lo enorme de la avenida no podía darle. Algo más de silencio y algo menos de movimiento en un momento en el que su mente se esforzaba por todo lo contrario. Tomando calles al azar, de vez en cuando salía de su ensimismamiento y se descubría en un lugar conocido. En recuerdos gratos y extrañamente antiguos.
Entró en un viejo bar en el que únicamente habitaba el dueño y algún jubilado, con toda seguridad conocido suyo, con el que despachaba la mañana discutiendo entre carajillos de Magno y palillos redondos. Aquellos lugares siempre le gustaban pero en ellos siempre le asaltaba el mismo pensamiento; le aterrorizaba la idea de necesitar algún día lejano, un bar como aquél en el que entrar para poder hablar con alguien que desprendiera la misma soledad que él.
Tomando un café cargado y con el primer cigarrillo del día de su Winston blando entre los dedos, se entretenía mirando a través del ventanal en el que pintados sobre el vidrio, se publicitaban los platos típicos del local.
Había decidido hacerle una visita a Carlos. Él, en aquellos momentos, era con toda seguridad la única persona con la que podía contar. Carlos era un antiguo amigo de su época de universidad. Se conocieron durante el primer año de Biblioteconomía, en el bar junto a la facultad en el tiempo que duró una clase que nunca se dió. Ninguno de los dos recuerda ya cómo empezó todo pero ambos coinciden en que todo fue sencillo desde el principio a pesar de que Carlos por aquél entonces imponía seriamente bajo una cresta roja y abrigado con una coraza de cuero, cadenas y pinchos.

Continuará... o no.


miércoles, diciembre 20, 2006

El TurboCongelador

Salgámonos un poco de la tónica general de este blog.

Ayer, echando un vistazo a diversos blogs sufrí un pequeño flashback y de los recovecos de mi memoria emergió una lejana lección de Termodinámica Química en la que nos revelaban un caso sorprendente. Atención:

¿Alguna vez te has quedado sin bebidas fresquitas en la nevera?
¿Cuántas veces te has tenido que beber una cerveza que apenas superaba la categoría de meao de burra?
¿Acabas de llegar de comprar y en unos minutos se te llenará la casa de una orda de sedientos guerreros vikingos que asaltarán tu nevera en esa fiesta que intentas montar?

No te preocupes. Te voy a enseñar cómo conseguir enfriar una bebida cualquiera de temperatura ambiente a casi 0º en menos de 3 minutos.

¿No te lo crees?

Haber estudiao, piltrafilla.

Tiempo medio de enfriamiento de una coca-cola en el congelador: 25min. aprox.
Tiempo medio con el "Turbo": 2 min. aprox.

¿Qué hacer?

- Coge la bebida.
- Métela en un recipiente con agua.
- Échale un par de cubitos de hielo.
- Échale un par de puñaos de sal.
- Mételo todo en el congelador.

Espera 2 ó 3 minutos y saldrá helada.

La explicación pormenorizada es un poco compleja, pero se basa en el intercambio de energía. Y hay varios factores que afectan y que lo resumo en:

- Si el hielo convive con el agua, quiere decir que por lo menos (ver punto siguiente) está a 0º C.
- El agua con sal se congela por debajo de los 0º. Necesita más frío. Por tanto, el proceso de enfriamiento no se "detiene" al llegar a 0º. Si no que sigue descendiendo.
- Tanto el hielo para deshacerse, como la sal para disolverse necesitan absorver energía. Esta energía se la roban al agua enfriándola.
- Lo metemos en el congelador porque en el exterior, el que haría el aporte de energía sería el aire ambiental desbaratándolo todo.

Bueno, la explicación es un poco barriobajera, pero no pienso extenderme más.


Lo mejor de todo es que, aún habiéndomelo explicado hace años, son inumerables las veces que he tenido que esperar sentado delante del congelador pensando ¿ya? ¿y ahora? ¿ya? ¿a ver? aún no ¿ya?... En fins. Mi querida memoria y yo. Todo un mundo.

Esto me lo encontré de nuevo ayer aquí: mimetistWebLoG


Venga, circulen. Que aquí ya no hay nada más que ver.

viernes, diciembre 15, 2006

Ojito

Hoy es viernes por fin. Esta noche me voy a una cena de empresa que no es la mía, pero que como somos amigüitos pos que pa' allá que me voy. Y después concierto incierto (de hecho, el grupo se llama "Conjunto musical de corte moderno", no es genial?).

En fins, hoy no os pongo música, os pongo este video descubierto gracias a Pau (no, no hace falta que sigáis el enlace. No creo que pretenda actualizar su blog en el próximo milenio, el cabrón). Un corto que tiene que ser visto por todo el mundo, peeeero:

AVISO: SI VES ESTE VIDEO TE PUEDE ENTRAR UNA DEPRE DE DOS PARES DE COJONES. YO LLEVO TODA LA MAÑANA DE UN SENSIBLEO QUE NO SÉ CÓMO QUITÁRMELO.

Ala, avisaos estáis:

martes, diciembre 12, 2006

Cambiando



Esta humedad... Aquí encerrado en mi propia crisálida, con la respiración lenta y dura. El dolor de fondo de ese algo que está cambiando en mí. Estoy agotado... Hay algo que no sé hasta qué punto soy yo mismo que lucha por salir de mí y dejar todo esto que soy ahora en el camino. Dejar este pellejo recubierto de fina seda colgado a la intemperie y huir.

Estoy agotado. La sola esperanza de volver a ver el Sol me empuja en cada bocanada de aire que lucho por atrapar... El calor es insoportable y apenas me siento. Apenas soy consciente de este extraño presente que me ha tocado vivir y que en breve tan sólo será un pasado extraño y lejano. Pronto seré diferente... Nuevo... Otro...

Pronto habrá valido la pena vivir.

viernes, diciembre 01, 2006

palante


Esta semana ha dolido. Ni siquiera tengo ganas de encontrar palabras que lo describan...

¿Alguien sabe cómo coño se hace lo de llorar?

A tomar por culo. Hoy es viernes y nadie me lo va joder. Y vosotros no tenéis ninguna culpa.

Ala, a pegar saltos!




martes, noviembre 28, 2006

Por nada



Lo siguiente me lo regaló un indigente el otro día depués de que le invitara a un cigarro y le diera un par de minutos de conversación.
Me pidió perdón por tener que darme una fotocopia y se largó calle abajo con una sonrisa llena de arrugas y huecos.
Salí ganando, eso está claro.

Recuerda los buenos momentos
con una sonrisa
Rememora los malos
como experiencias

Silencia
los que no fueron
ni lo uno ni lo otro,
ni buenos ni malos

Porque esos se los lleva el viento
esos serán olvidados

              Duende



Y además tiene buena letra el jodío.

viernes, noviembre 24, 2006

Con prisa

Hoy breve nota (de hecho sólo he venido a poneros la canción de salir y emborracharse, que hoy es viernes, coñoya):

Bueno, mañana palizón en el olivar para recoger aceitunas a capazos. Ya mismo tenemos aceite.

Ya os pondré los precios :P

Ideal para ensaldas, bocadillos, masajes... Una ganga, oiga.

Os pongo esta canción, que como se enteren mis círculos habituales me van a correr a gorrazos. Que siempre ando despotricando de los jevis...

Qué pasa? Esta me gusta, y qué?




Lametones a discreción.

martes, noviembre 21, 2006

No se paga con dinero

Les presento al recientemente bautizado león Faustino.
Sí, sí. Lo que tienen ahora mismo delante es un león. Y está acabado, ojo. Que es así vaya. Que no le falta nada. ¿No es genial?



Dibujado por una señorita mayor de edad y en plenas (plenas?) facultades mentales para no sé qué tipo de práctica maquiavélica del sitio donde se curte intelectualmente.

Pedazo de regalo para los sentidos, oiga. Por cierto, estoy valorando seriamente el hecho de hacerme una camiseta con Faustino. Si ejque ya le he cogío cariño y tó.

viernes, noviembre 17, 2006

Vistas a la Ciudad

CAPÍTULO I: BLANCO Y NEGRO

Ahora estaba allí de pie, en el estrecho balcón de aquel viejo piso del casco antiguo de Barcelona. Con vistas a una pequeña plaza en la que días atrás, durante las obras de renovación que pretendían convertirla en un pequeño jardín, los operarios acababan de desenterrar las ruinas de lo que parecían los muros bajos de las casas de un antiguo poblado íbero o romano, quién sabe. En ese balcón, un geranio que se resisitió a morir durante el invierno era su única compañía en aquel pedazo de sol y brisa.
Acaba de gastarse una pequeña fortuna en el reluciente caballete que tenía delante, en una pequeña cajita llena de tubos aceitosos con los colores del arcoiris, un par de pinceles y una espátula pequeña que aún no tenía muy claro para qué servía.
No había pintado un cuadro en su vida, tan sólo un vago recuerdo de sus años de instituto en los que dibujaba bastante bien le empujaban a esto. Bueno, aquellos recuerdos y el hecho de que la mujer más importante de su vida hubiera salido por la puerta de ese mismo apartamento dos días atrás para no volver jamás. Podía notar el vacío en su interior luchando por salir en forma de lágrimas y litros de ron. Sabía que si lo soltaba tendría que soportarlo, asumirlo, entenderlo. Y no. No estaba dispuesto a ponerlo tan fácil. Así que, aquella misma mañana había caminado hasta una pequeña tienda a pocas calles del balcón en el que se encontraba ahora, y le había pedido a la sonriente muchacha que le atendía detrás del colorido mostrador "todo lo necesario para pintar un Monet". La chica, entre risas, le dijo que tenía varios estuches de óleos a diferentes precios y que si pretendía pintar un nuevo Soleil Levant, tenía algo perfecto para él. Después se decidió por un económico caballete que tenía visos de ser tremendamente inestable, y algunas cosas más que a él le parecieron fácilmente prescindibles pero que la muchacha se negó a separar de su nuevo equipo de "maestro impresionista". Con esas palabras. Le cayó bien.
Estaba corrigiendo los pequeños trazos que había dibujado suavemente a lápiz sobre el lienzo blanco. No se atrevía aún a darle color, evitando así que el cuadro diera su primer latido de vida, evitando que la imagen que aún únicamente existía en su mente empezara a cobrar vida acercándose al lado de la realidad donde se encontraba ahora mismo. Un trazo de azul cielo era un paso de esa imagen hacia ese balcón. Y no, no quería acercarse tan pronto a la realidad. De momento se encontraba cómodo en ese blanco y negro irreal. Confuso. Titubeante. Mirando de reojo al pincel impaciente en su caja.
Se sentía contento, ilusionado con ese nuevo proyecto que tenía delante y a la vez sabía que aquello no le llevaría a ninguna parte. Sin embargo ahora le ayudaba. No sabría decir qué había ocurrido exáctamente, no tenía claras las razones que esgrimió Clarise para decirle que ya no se querían y que lo que hacía era lo mejor. Estaba derrotado, más sólo de lo que lo estuvo nunca pero en el fondo, tenía claro que aquello era lo mejor. Un trazo gris, fuerte y preciso marcaba ahora la esquina más lejana de la plaza, a la que apenas llegaba nunca la luz. Las imágenes de los días anteriores le atormentaban mezclándose con aquellos moméntos mágicos compartidos durante tanto tiempo. Su mano se detenía y se dirigía decidida a las negras ventanas del edificio viejo del otro extremo de la plaza. Siempre oscuras, siempre vacías. Un "no puedo seguir así" había bastado para que él, consciente de que en su rostro se escondía algo, supiera sin lugar a dudas que aquello era el final. No discutió, apenas le dijo nada. La dejó hacer consciente de que no se podía hacer otra cosa y en el caso de que lo hiciera, sería completamente inútil. No quería envilecerse, humillarse, hacerse daño. Otra vez no. Se acabó.
Nico, el gato de los vecinos de al lado, acaba de pasar al balcón y juguetea curioso entre las patas de ese extraño aparato que antes no estaba ahí. Es un gato blanco con una única mancha negra que le coge parte de la oreja izquierda. Es joven, apenas tendrá un año y ya hace meses que se escapa de su hogar oficial y viene a éste buscando compañía. Al parecer, sus dueños, reducidos a unos pequeños ruidos a la hora de la cena y cuyas voces siempre se confunden con la sintonía del televisor, apenas juegan con él y no duda en cambiar de vivienda buscando ese entretenimiento que siempre encuentra. Dispone incluso de un sitio junto al sofá, en la alfombra del comedor en el que ahora descansan abandonados una pelota de ping-pong un poco magullada y una madeja de lana negra.

Continuará... o no. No sé.




Viva la improvisación!
Y por supuesto, buen fin de semana.

viernes, noviembre 10, 2006

Media vida

Espero que sepáis perdonármelo pero este de hoy, está dedicado. Lo debo.

Es absolutamente imprescindible escuchar esta canción mientras se lee, dejar de leer cuando se escucha la voz y retomarlo con cada pausa de ésta.
Sin prisas.











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¿Cómo quieres que te diga esto niña mía?
Me preguntas ¿me quieres? y no sé qué decir.
Me miras, me confiesas, me sonrojas y me haces reír.


Me acompañas, me silencias, me admiras, me escuchas y te ríes de mí.
Dos miradas desde la distancia que siempre se encuentran, una sonrisa después y un abrazo en cualquier momento, resumen cada día, esto que hoy por lo menos, es para tí.
Un aprender a quererse sin querer y el querer quererse sin saber.

Rotunda, viva, gruñona y pequeña.

Tú siempre estás, siempre, presente. Mi presente.

Y sin embargo luego....

Y luego siempre, siempre luego, te vas.




. . .






Todo este tiempo, todo este ruido, todos los besos... y el duelo. Compartidos. Compartiendo.




. . .





No dejemos que se escape porque no tendría sentido.
No dejemos que se pierda, que se empañe.
Es fácil caminar contigo, y sé que no es fácil seguirme en mi camino.
No me dejes, que yo no quiero dejarte.



. . .




déjame que te acompañe












- al final lo he conseguido pero negaré rotundamente haber escrito esto -

No púo ser

Hoy tenía que escribir un post con canción y todo pero la tecnología se alía hoy contra mí, y no hay manera oiga. Y la de hoy era especial... en fin.

Sin embargo, hay tres buenas noticias:

1) Estoy escribiendo algo que pondré en breve.

2) El post de hoy lo pondré tarde o temprano.

3) He descubierto esta útilísima web que te dice si hoy es viernes o no. ¿No es maravilloso?

Pues nada, disfruten del fin de semana y tómense algo a mi salud que yo haré lo propio con cada uno de ustedes.

lunes, noviembre 06, 2006

Caminos

La felicidad es cuanto menos, más escasa, más difícil, más lejana que la tristeza y la nostalgia. A ella, a la búsqueda de esa felicidad, le entrego la vida sin apenas verla unos instantes. Por ella, por encontrarla, camino cada día, me obligo a un paso adelante que no sé a dónde me lleva porque simplemente no sé dónde se encuentra. Dónde se esconde. Sabiendo que ese paso quizá no tenga la respuesta. A ciegas.

Caminamos por un sendero estrecho y sinuoso sin un rumbo marcado y sin saber qué aspecto tiene exáctamente aquello que hay al final del camino. Y a cada paso, cada vez más a menudo, me pregunto si este camino tiene realmente un final.
Quizá el final no sea más que mi propio final. Como esas historias que cuando se acaban te dejan un mar de preguntas por responder. Porque realmente, esas preguntas no tienen respuesta, y esas ideas mueren con uno y sólo tienen respuesta al final, cuando ya nada tiene sentido.

Y quizás, la felicidad ni siquiera es nuestra, no nos pertenece ni la conseguimos para nosotros.
Quizá, en cada momento, mi felicidad vive en tí. Seas quién seas, estés donde estés.

martes, octubre 31, 2006

muévete contra el mobbing

Bueno señores, me van a dejar tocar un momento los cojones. A mí me encanta y no creo que os moleste demasiado.

Resulta que un video que ha hecho por la "Asamblea Popular por el derecho a la Vivienda de Barcelona" denunciando el deporte de moda entre especuladores de Barcelona en particular y de toda españa en general: El mobbing.

Este video ya lo han retirado de youtube en una ocasión debido a presiones de "La Caixa" alegando no sé qué mierdas. Ni puto caso. Se vuelve a subir y se difunde de nuevo.

Ya es hora de que se empiezen a tocar los cojones desde tantos sitios como se pueda. Yo voy a poner mi granito de arena, entre otras cosas porque yo soy uno de esos que "No va a tener casa en su puta vida". Porque el tema de la vivienda ya jode. Porque ya está bien de que se especule con nuestro futuro (y el de todos. Esto no sólo afecta a los que no tenemos vivienda. Es un problema nacional al que nadie quiere poner solución. Nadie de los de siempre, claro). Porque hay que ser miserable para extorsionar y acojonar a abuelos que viven en pisos abandonados dejándoles a su suerte por un pedazo de tierra.

Aquí lo tenéis (editado):


Edito: Podéis verlo aquí: http://www.conservas.tk/img/videoR_A.html y descargarlo de aquí.

Bueno, eso es todo. Mi dosis de bilis mensual.


* http://bcn.vdevivienda.net/

viernes, octubre 20, 2006

far away

Pónganse en situación:

> Ocurrió hace 500 millones de años.
> Se encuentra a una distancia de 68 millones de años luz.

¿Lo tienen? ¿No? No se preocupen. Mi cerebro se hizo polvo intentando imaginar la distancia que recorre la luz en 1 millón de años. Bueno, se hizo polvo sólo con pensar cuántas jodidas cosas se pueden hacer en un millón de años.

Es igual. La cuestión es que a esa distancia y hace ese tiempo ocurrió esto:


-Dale para hacerla más grande-


Dos galaxias chocaron y siguen chocando. El puntito más pequeño que seais capaces de ver en esa foto son DECENAS DE MILES de estrellas como nuestro querido Lorenzo.

Las cosas azules rodeadas de gas rosa son nuevas generaciones de estrellas formándose después de tan gloriosa hostia.

Qué lejos, qué grande... qué pequeños somos, coño.

jueves, octubre 19, 2006

Deja de mirarme así

Ambos sabíamos que este momento iba a llegar. Lo supe desde la primera vez que te vi. Podría decirse que todo lo que ha ocurrido desde entonces nos llevaba irremediablemente a este punto.
Tú entraste en mi vida porque quise que así fuera, porque te necesitaba, porque sabía que llegaría este momento. Y ahora te necesito. Sí, no me mires así. Lo he pensado detenidamente. La situación se ha vuelto insostenible.
Acariciarte es algo que en estos momentos duele. Algo que tiene un punto de morbosidad. Es como un acto de acto de reconciliación con tu verdugo.
Aquí delante mío, señalándome con ese brillo tuyo, siento que eres lo que único que puede salvarme de esta situación. No. No es una decisión que se tome a la ligera y no me gustaría que pensaras que soy un cobarde. No es algo que haya decidido hoy mientras me afeitaba. De hecho, si te tengo aquí delante ahora mismo, contándote todo esto es porque sinceramente, creo que no hay vuelta atrás. Todo lo que tenía que pensar ya lo he pensado. Esta decisión es algo importante para mí y lo siento, pero la decisión es únicamente mía.
Estás aquí para hacerme esto más fácil. Porque te necesito. No te pediré nunca nada más. Aquí se separa nuestro camino y esta es, con toda seguridad la última vez que nos vamos a ver.
Has estado mucho tiempo a mi lado. Siempre ahí. Siempre he sabido que te tenía cerca y que llegado el momento podría contar contigo. Pues bien, ha llegado ese momento en el que te necesito y ahora no me puedes fallar.

Sólo tienes que entrar en el tambor de este revólver y acabar lo que has venido a hacer.

lunes, octubre 09, 2006

No hombre, no.

La cantidad de gente que ha muerto golpeado por un atizador de chimenea. Al menos en las películas.

Claro. ¿A quién se le ocurrió llamarlo atizador?

viernes, septiembre 29, 2006

Mas que nada

Hasta hace poco, de hecho hasta esta ocasión, cuando descubría una canción en algún anuncio o serie de televisión que salta a la masa y alguien decidía "revisitarla", al encontrarte con un conocido que te decía "¿has escuchado la nueva canción de...", tú, dibujabas esa mueca medio sonrisa medio sobradez y respondías algo así como "Esa canción es de antes de que tu nacieras, so melón". Bueno, algo así. Es la típica reacción cuando conoces algo y estás deseando hacerte el chulo por ello. No me ocurre demasiado a menudo, hay que reconocerlo, así que cuando ocurre... Doy asco.

Excepto en esta ocasión, no sé dónde la he escuchado porque no veo demasiado la televisión o la escucho mientras hago cualquier otra cosa. Creo que es de un anuncio de Nike (?). Da igual, el caso es que me ha encantado. La original es de Sergio Mendes, y ésta de Black Eyed Peas que, espero que ustedes me perdonen, pero no tengo ni zorra idea de quién son. El caso es que está muy bien así que espero que muevan las caderas como se merece:



Buen fin de semana, hermanos.
Me voy a ver si he cobrao.

miércoles, septiembre 27, 2006

Platero


XXXII - LIBERTAD

Llamó mi atención, perdida por las flores de la vereda, un
pajarillo lleno de luz, que, sobre el húmedo prado verde, abría sin
cesar su preso vuelo policromo. Nos acercamos despacio, yo
delante, Platero detrás. Había por allí un bebedero umbrío, y unos
muchachos traidores le tenían puesta una red a los pájaros. El
triste reclamillo se levantaba hasta su pena, llamando, sin querer,
a sus hermanos del cielo.
La mañana era clara, pura, traspasada de azul. Caía del
pinar vecino un leve concierto de trinos exaltados, que venía y se
alejaba, sin irse, en el manso y áureo viento marero que ondulaba
las copas. ¡ Pobre concierto inocente, tan cerca del mal corazón !
Monté en Platero, y, obligándolo con las piernas, subimos, en
un agudo trote, al pinar. En llegando bajo la sombría cúpula
frondosa, batí palmas, canté, grité. Platero, contagiado, rebuznaba
una vez y otra, rudamente. Y los ecos respondían, hondos y
sonoros, como en el fondo de un gran pozo. Los pájaros se fueron
a otro pinar, cantando.
Platero, entre las lejanas maldiciones de los chiquillos
violentos, rozaba su cabezota peluda contra mi corazón, dándome
las gracias hasta lastimarme el pecho.


Joder, todo el mundo tendría que leer este libro alguna vez.

Pues aquí lo tenéis.

jueves, septiembre 21, 2006

Atrás

No entiendo porqué no lo he hecho nunca. Supongo que es una de esas cosas que vas dejando postergadas para un momento adecuado. Esperas encontrar el tiempo y al final, cuando echas cuentas, ves que hace demasiado tiempo desde el primer día que te rondó la idea por la cabeza.
Siempre he querido subir a la Torre Eiffel... No entiendó por qué no lo hice nunca. Algún día se lo propondré a Mariela. Mariela es mi mujer. Acabamos de casarnos pero nos cuesta encontrar tiempo para hacer cosas como esta. Y es bien simple, tan sólo tenemos que subir a la pequeña barca que tenemos atracada en el patio, junto a la ría, y remar hasta la base de la Torre. Yo calculo que desde Orio hasta allí no debe haber más de un par de horas, tres como mucho. Sin cansarnos.
Le diré a Mariela que prepare esos pinchos que no sé qué les echa pero que tanto me gustan. Nos llevaremos la botella de txacolí y nos acercaremos una mañana por allí. Me gusta cómo se ríe Mariela cuando bebe txacolí. Hace tiempo que no la veo reírse así. De hecho no recuerdo la última vez que la vi reírse de esa manera. Nos vemos poco últimamente, ella siempre liada con sus cosas y yo siempre por ahí. Casi podría decir que la echo de menos. Qué cosas...
Tendría que mirar la barca. Creo que la guardé bajo aquella lona. Al fondo del patio, junto a la caseta de los aperos...
No sé qué pasa hoy que estoy tan cansado. Me cuesta horrores levantarme de este sillón. Voy a mirar por la ventana a ver qué tal tiempo hace y qué tal anda la lona de la barca. Tanto tiempo ya debe andar mal.
Qué raro, si que anda cambiado el patio. Curioso. De una estación a la otra todo cambia una barbaridad...

- Mariela ven, ¿dónde pusimos la barca? ¿Por qué no está en el patio?
- Abuelo, no soy Mariela, soy Ainhoa, tu nieta. ¿No te acuerdas de mí?
- Bah, no digas tonterías... ¿y ahora por qué lloras? Vamos tonta, ¿por qué no haces ese emparedado que tanto me gusta y nos vamos hoy a la Torre Eiffel?